Durante la cena Fiorela comió con algo de prisa, ella se había estado absteniendo de probar bocado, y ahora comía famélica del delicioso filete.
La joven se bebió toda la copa de vino que se le había servido. Sonó un poco su vaso al dejarla de nuevo en el fino comedor.
— ¿Desea más vino la señorita? — El mayordomo que estaba a poca distancia atendiendo a su señor preguntó.
— Si por favor Eloy. El vino también está delicioso. — Respondió Fiorela con una sonrisa.
Para Adriano no pasó de