Te castigaré si me provocas.
El abogado llegó a su villa y bajó de su coche al mismo tiempo que veía bajar a Fiorela, ella no le dió tiempo ni de abrirle la puerta.
La mansión De Luca era enorme y elegante. La jovén oriental seguía al hombre de traje hacia dentro de la villa. Por todas partes donde miraras había costosos cuadros y obras de arte compradas en subastas por miles o millones de dólares.
— Vaya... Tú casa es... muy hermosa, ¿Vives con tus padres? — Preguntaba la ingenua chica.
— Ya tengo veintisiete años