El cumpleaños.
Con un “te espero en el salón Lancaster, no tardes”, con la emoción que se podía sentir al latir de su corazón, se metió a duchar, ella no dejaba de contemplar todo aquel jardín que Daniel llevó sin que ella se diera cuenta a su habitación.
Con un vestido volado en un tono rosa, unas sandalias plataforma en tono beige y un pequeño bolso que hacía juego a la perfección con los zapatos, la hermosa Raquel, se dispuso a entrar al salón Lancaster, aquel estaba con sus puertas cerradas, millones de p