Lo inesperado.
Llego la noche, Daniel tenía una importante reunión, Raquel prefirió quedarse en el hotel, se sentía un poco agotada, Daniel le prometió que volvería lo antes posible.
Uno de los empleados del hotel llegó a su habitación, un hombre de mediana edad, con el cabello cano.
-Señorita Collins, soy Antonello yo estaré a su servicio, el señor Stevenss me ha pedido que lo que necesite, lo tenga, solo debe llamar y estaré para usted.
-Gracias, por ahora no necesito nada, estoy bien Antonello.
-Señorita,