Mundo ficciónIniciar sesiónRaquel una estudiante que conoce a un chico con el cual tiene relaciones sexuales a la primera vez que lo ve, Daniel un importante CEO y profesor.
Leer másHace siete años…
La iglesia luce hermosa con toda la decoración para la ocasión, bellas y olorosas flores de colores pasteles le dan ese aire romántico que la ocasión requiere, mientras la gente se observa impresionada por el buen gusto y la elegancia que destila el evento más importante del año.
Las familias de los novios sonríen felices, saludando a los invitados, que son de los más importantes no solo de Italia, sino también de toda Europa.
En el altar, el novio mira hacia la entrada con ansiedad, pero sin ocultar su sonrisa. Amaro Leone es un joven de veintitrés años, que promete ser un empresario audaz y digno heredero de Magnus Leone, el flamante dueño del Imperio Leone, que se dedica a diferentes negocios, siendo el principal la fabricación de tecnología informática.
Su madre, Virginia Leone, está parada junto a él, sonriendo como nunca porque al fin su hijo contraerá matrimonio con la muchacha que eligió para él desde hace años, le costó lograr que se fijara en ella, pero hace unos años se inició el noviazgo y el compromiso se concretó solo hace unos meses en una cena íntima entre las familias.
Los Carnaggio, la familia de la novia, sonríen a todo el mundo, porque consideran la boda de su hija un impulso para ellos poder hacerse notar entre la industria. Les había costado convencer a su hija que se dejara cortejar por Amaro, pero al final ella se dejó llevar y aceptó emocionada el compromiso.
Luego de eso todo había sido un constante ir y venir entre tiendas, organizadores de eventos y elegir hasta el más mínimo detalle para que todo fuera perfecto. El vestido, por supuesto, era obra de una de las diseñadoras más importantes de Europa y era de confección exclusiva para la heredera de los Carnaggio.
La hermosa Bella, de expresiones delicadas y de comportamiento refinado le pidió a sus padres que la dejaran llegar sola en la lujosa limusina que Amaro envió por ella, para que ese momento fuera únicamente suyo.
Omar, su padre, camina a la entrada para esperarla, porque ya es hora que haga su entrada triunfal y quiere llevarla del brazo como siempre soñó entregar a su princesa.
—Hijo, ya es hora —le dice su madre y él se posiciona en el altar rígido, atento a cuando la mujer de su vida entre a la basílica.
—¿Dónde está Javier? —pregunta Magnus—. Se supone que es tu padrino de bodas, debería estar aquí.
—Ya llegará, anoche lo llamó su mujer misteriosa y se fue antes de la despedida de soltero —le responde Amaro divertido—. Seguro ella lo retuvo más de la cuenta esta mañana.
Ven a la madre de la novia tomar su lugar en la banca de la primera fila, las damas de honor se colocan en fila para marcar el camino a la novia con los pétalos de rosas blancas, comienzan a pasar los minutos, que a Amaro se le hacen eternos, mientras la marcha nupcial es interpretada una y otra vez por el cuarteto contratado para la ocasión.
—Iré a ver qué pasa con Bella, ya debió entrar —dice Magnus algo molesto.
—Sí, padre, avísame si le sucede algo malo.
Los cuchicheos comienzan en la iglesia al ver pasar al padre del novio hacia la entrada, pero Magnus no logra llegar ni a la mitad de camino cuando entra Omar con la expresión lívida, a toda prisa y con un sobre entre sus manos.
Amaro baja del altar y corre hacia su suegro, pensando que Bella pudo tener algún problema o tal vez se ha sentido enferma, cuando llega junto a Omar, este lo mira con miedo, le entrega la carta y le dice con voz temblorosa.
—Me temo que Bella no llegará…
—¿Por qué? ¿Le pasó algo?
—Pasó que… al parecer se arrepintió —le dice el hombre evidentemente angustiado y la expresión de Amaro cambia por completo.
—No, eso no es posible, hablamos anoche, ella me dijo que nos veríamos hoy…
—Envió esa carta en la limusina, el chofer me dijo que se fue con un chico —Amaro abre el sobre incrédulo de lo que el hombre le dice, comienza a leer y su corazón se va haciendo miles de pedacitos pequeños con cada palabra.
«Amaro:
Espero que cuando leas esta carta no sientas rencor hacia mí, porque sabes lo importante que es el amor, pero yo nunca llegué a sentirlo por ti.
Fuiste un buen amigo, un buen compañero, un novio detallista y amoroso, pero eso no era suficiente para mí, que siempre amé a alguien más. Hace poco descubrí que él me correspondía y decidí luchar por ese amor, es por eso que hoy hemos escapado con Javier a un lugar lejano, donde podamos vivir tranquilos nuestro amor, pero también en donde no te avergoncemos.
Perdóname, sé que debimos decirte esto a la cara, pero pensar en tu expresión de dolor me causaba sensaciones que no quise sentir.
Espero que puedas reponerte de este dolor y que encuentres a una mujer que te ame como mereces. Eres un buen hombre, no dejes que yo te arruine.
Con cariño, Bella.»
Un grito desgarrador sale desde lo más profundo de Amaro, mira con odio a Omar y luego camina directo al altar, mira con desprecio a todos los presentes y les grita con furia.
—¡Salgan todos de aquí! ¡La desgraciada esa no vendrá porque se fue con su amante! ¡¡Largo!! —los presente comienza a murmurar, mientras que Virginia se acerca a él para consolarlo, pero él la aparta de manera brusca—. ¡Déjame! No quiero lástima de nadie… —camina hacia el cuarteto y le arranca el arco del violín a la chica para romperlo en dos.
«¡Cállense de una m*****a vez! No quiero a que sigan aquí, ¡Largo! —se dirige al Cristo crucificado detrás del sacerdote y se acerca hacia él, con el alma herida y la expresión de un asesino.
«Juro ante ti que desde hoy despreciaré a cada mujer, como me han despreciado a mí. Ninguna ocupará mi corazón, porque ya no tengo y seré ese ser implacable que se requiere para ser el más poderoso del mundo… solo para acabar con ese par de traidores.
—Hijo, no dejes que el rencor dañe tu alma —le dice el sacerdote, pero Amaro se voltea con la ira en los ojos y le sonríe de medio lado.
—Primero, a menos que tuviera algo con mi madre, no soy su hijo… y si tanto le preocupa mi alma, váyase al infierno a buscarla, porque allá es donde esa mujer la acaba de mandar.
Sale de allí, sin mirar atrás, quitándose la corbata, el saco y la chaquetilla, las deja tiradas en el suelo, mientras que Magnus detiene a Virginia para que no vaya tras él.
—Déjame ir con él, es mi hijo, no puedo verlo sufrir así y solo…
—No lo hagas, casi pude escuchar su corazón fraccionarse por culpa de esa mujer, el tiempo lo sanará, solo debemos ser pacientes y estar para él cuando decida volver a nosotros.
Pero lo que Magnus no sabía era que Amaro no regresaría de esa oscuridad, todo lo contrario, se adentraría aún más.
***
Hace tres años…
Alessia va de camino a su ensayo de la orquesta en donde cumple el rol de primer violín, según su maestra tiene un talento único y la ve en los grandes escenarios, con las orquestas más importantes del mundo.
A sus quince años, es una muchacha llena de vida, inteligente y segura de sí misma. Se ha criado solo con su padre, puesto que su madre murió cuando ella era una bebé y llegó a conocerla.
Sin embargo, nunca sintió que ese amor le faltara, porque para eso su padre hizo el mejor de los trabajos con ella, él mismo se encargó de alentarla en todo lo que se propuso, desde el ballet, pasando por el fútbol, la gimnasia rítmica, hasta que al fin encontró lo que realmente la apasionaba.
Aunque no tenían una fortuna, su padre trabajaba como transportista para una de las empresas más importantes del país y ganaba lo suficiente para ellos, y ahorraba cada centavo que podía solo para asegurar el futuro de Alessia como violinista.
Entra en la academia de la señorita D’Angel, una maestra estricta con sus alumnos, pero gozaba del mejor récord de ingresados a las orquestas de Europa, Alessia estaba allí porque gozaba de una beca por parte de la escuela, tal vez por eso no la quería mucho, pero no se negaba a enseñarle, porque veía en ella el potencial para que continuara.
—Llegas tarde, Alessia —le dice con severidad, sin volverse a mirarla.
—Faltan quince minutos para que inicie la clase —responde Alessia mientras deja sus cosas colgabas y saca su violín para prepararlo.
—Y calentar te toma veinte, llegas tarde.
—Calenté en el autobús, solo debo afinar el violín.
—Hazlo en la otra sala, no quiero escuchar los chillidos de esa cosa a la que llamas instrumento.
—Como usted diga, señorita D’Angel —dice Alessia con aparente cortesía, pero la mujer sabe que es solo una fachada, porque Alessia Vitale puede ser todo, menos cortés.
Alessia sale de allí para irse a la sala insonorizada en donde puede afinar su instrumento, aprovecha de tocar un poco para soltarse, pero la vibración de su teléfono la saca de su melodía. Ve que es de su padre, responde enseguida porque él jamás la llama a esa hora, porque sabe que está prohibido responder los teléfonos.
—Papi…
—Hija… tuve… tuve un accidente…
—¡No, papi, dime que no es grave! ¡¿Dónde estás?! —dice saliendo de allí y corriendo para ir por sus cosas.
—Escúchame, Alessia… no sobreviviré… pero Dios me dio tiempo para decirte que te amo y que debes seguir luchando por tus sueños… no desistas… yo te apoyaré desde donde esté. Te amo mi princesa rebelde…
Puede oír como suspira una última vez y cómo alguien toma el teléfono para decirle que su padre ha perdido la vida.
—¡¡Nooooo!! —el grito espanta a toda la clase y la señorita D’Angel se acerca para reprender a Alessia, quien se lanza a sus brazos descolocando a la mujer—. Mi padre… acaba de morir…
En un acto que nunca jamás nadie vio de la mujer, le devuelve el abrazo a la muchacha, poniendo cara de piedra para no llorar por el dolor que Alessia suelta a través de sus lágrimas.
Cuando al fin siente las fuerzas para ponerse de pie, recoge sus cosas en medio de sollozos delicados, sale de allí sin mirar a nadie y se va al hospital en donde se supone debería estar su padre. Con ayuda de una vecina, puede organizar los servicios fúnebres, los que no tienen costo alguno puesto que la empresa se hace responsable de todo.
Recuerda vagamente a un hombre muy alto, con cara de ogro acercarse a darle el pésame y decirle que si necesita algo, le llame, entregándole una tarjeta, pero en medio del dolor, se olvida de todo y para cuando ve que a su padre lo bajan a la tierra, quiere desesperadamente lanzarse con él.
Después de eso, todo se vuelve caos, porque en su memoria solo ha quedado el último suspiro de su padre, en lugar de aquellas palabras que años más tarde resonarían en su mente más que nunca.
Esa noche todos querían estar cerca de Raquel, que ella les contara mas de lo que había pasado, nadie quería dejarla ir, La chica tenía una historia realmente increíble que contar.Amanda y Meison estaban también en la habitación, estaban encantados de que Daniel se diera una oportunidad con una chica que lo había enamorado, lo que jamás imaginó es que nunca había olvidado a la estudiante de primer ingreso que lo había vuelto a enamorar nuevamente sin saber realmente quien era, con su manera de ser, con sus mensajes y palabras él se había enamorado de la mujer al otro lado del teléfono.Cuando todos se despidieron, los padres de Raquel entendían que Daniel y ella debían hablar de todo un poco, ellos se llevaron al niño, a su nieto a casa, dejándolos solos esa noche en la mansión de Nasser.Daniel le quitó el vestido mientras la besaba apasionadamente, ella solo se dejaba llevar por sus besos y sus caricias, le hizo el amor como la primera vez, los gemidos de placer no se hicieron es
Raquel no había querido celebrar el cumpleaños de Danielito en setiembre, así que era un buen momento para organizar todo en Francia, no importaba que fuese tres meses después, ella ahora que sabía cómo estaban las cosas deseaba que su hijo celebrara con las tres familias que tenían, porque si algo era seguro, es que Rosa y Giovanni Nasser, serían abuelos de Danielito también, para toda la vida.Ese día estando Daniel en París, lo llamaron de la Clinique du Trocadero, que se presentara lo antes posible, que casi después de un año, Simón Beets había despertado y que deseaba hablar con el señor Daniel Stevens.Daniel salió de casa de sus padres de manera apresurada, llegó a la clínica y encontró a los padres de Simón cerca de la cama en donde estaba, Daniel se había hecho cargo de todos los gastos que había tenido Simón hasta el momento, había ayudado a los padres de este y también iba a visitarlo cada vez que estaba en Francia.-Señor Stevens, que gusto verlo por acá, dijo Simón débilm
Ania y George, apreciaban a Daniel como si fuera un hijo para ellos, así que no pusieron ninguna objeción cuando este los llamó para invitarlos a cenar en el Jules Verne en la torre Eiffel, al versen un fuerte abrazo, daba fe de que el aprecio que había era demasiado entre las dos familias.-Hola mi amor, teníamos tanto tiempo de no vernos, ya hacía falta que nos visitaras, tu sabes que George y yo siempre te recordamos con mucho cariño, dijo Ania en un abrazo fuerte.-Lo sé, es por eso que los he invitado a cenar al mismo lugar en donde celebré con Raque su fiesta de cumpleaños, dijo él sonriendo, en pocos momentos Amanda y Roberth, también vendrán a cenar con nosotros, los he invitado hoy, espero y no les moleste, los dos eran buenos amigos de Raque, además me han dicho que tienen algo importante que contarnos y yo, yo deseo hablar con todas las personas que amamos a Raque, dijo Daniel un poco melancólico.-¿Qué pasa Dani, te veo un poco tenso, ven, vamos con Orlando por un trago, d
El médico al entrar a la habitación e Raquel, no pudo disimular en rostro al verla.-Por Dios niña, que te pasó?-Algunos problemas he tenido en la vida y esto es parte de.-Vamos a ver cómo te podemos ayudar, dijo el médico procediendo a examinar a Raquel.Parece que tienes una castilla fracturada, dijo al tocar a Raquel en su costado, haciéndola dar un grito de dolor.De inmediato, el médico le recetó a Raquel algunos medicamentos que le quitaran el dolor, que desinflamaran todo su cuerpo producto de los golpes que recibió y que la ayudaran a dormir un poco después de lo que había pasado.-Señor Stevens, dijo Nasser al teléfono, ya la señorita Zoé apareció, le agradezco su interés.Daniel Stevens que estaba en la empresa, esperando la información por parte de las personas que tenía buscando a Zoé.-Señor Nasser, ¿cómo está ella, está bien?, de verdad yo a esa chica le tengo mucho cariño y a su hijo también, me gustaría poder hablar con ella si no es problema.-Vuelva a llamar a este
Poco tiempo después de que Dean y su padre llegaran al apartamento de mala muerte, un fuerte golpe tumbó la puerta de la habitación.Con armas y con los rostros tapados con pasamontañas, algunos hombres al mando de Omar, tomaban a Zoé y la sacaban de inmediato, esa acción fue en pocos segundos, no dio tiempo a que Dean tomara su arma y le disparara a Zoé.Cuando Dean disparó sin querer hirió de muerte a su padre, quien de inmediato se desplomó al pido con una herida en su cabeza, eso fue mucho para Dean, ya que para él su padre era todo, entre gritos desesperados, la madre de este pedía que la permitieran arrodillarse y ver si su esposo aun respiraba, Julián, quien era uno de los hombres a cargo de Omar, se lo permitió y al ver que Armando estaba muerto, la madre de Dean gritaba desesperada.-Maldito seas Dean, tu nunca has servido para nada, ahora después de tantos asesinatos que ha causado le disparas a tu padre, el único que realmente te apoyaba en todas tus estupideces, esto no te
Cuando Dean salió de la ducha, miró a Zoé en la cama muy golpeada, la tomó del cabello y la metió a bañar, la chica estaba un poco débil por los golpes que acababa de recibir, aparte, con la sustancia que Dean la había dormido aun no había salido de su organismo, aun estaba un poco desorientada.-Vamos maldita Raquel, dime donde está mi hijo, porque yo estuve ahí pagando todo cuanto necesitabas como para que te lo llevaras y me dejaras sin nada, decía él muy enojado.Golpeando fuertemente la cabeza de Raquel contra la pared del baño, esta cayó al piso mojado en un charco de sangre que brotaba de su cabeza, Dean la levantó, él no estaba dispuesto a que Raquel muriera sin antes decirle donde estaba el niño, Dean se había obsesionado con la idea de ser padre, aun y cuando sabía que el niño era de Daniel Stevens.Dean le pidió a su madre que cambiara la ropa mojada de Raquel y que mirara el motivo por el que sangraba tanto, la chica de los golpes que había recibido, ya no podía abrir los





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