Lina, sonrió con coquetería natural, no era exactamente que estuviera ligando, solo quería divertirse un poco, olvidarse de que era la elegante y mesurada señora Volkov, quería ser solamente Lina.
Pero esa sonrisa hizo que el CEO ruso ardiera de celos. Su mujer, su esposa, estaba ahí frente a él sonriendo tan despreocupada con otro hombre. Apretó los puños y se dirigió a paso de cazador hasta la mesa.
El crupier lo vió llegar. El CEO ruso era tan imponente, que su sola presencia infundí