Cecilia, con esas palabras que acababa de escuchar, se perdió en sus recuerdos, como aquella noche después de una fiesta, cuando el mafioso que tenía sentado a un lado fue a recogerla.
Ella comenzó a ponerse cariñosa con él, lo provocaba con besos en el cuello, en los labios, en el pecho. Quería despertar su deseo, hasta que lo logró.
— Si pensaste que no iba a reaccionar, estás muy equivocada. Solo recuerda que tú lo provocaste.
El mafioso llevó a Cecilia a un penthouse que recién hab