Un carácter de los mil diablos.
Esa noche la hija menor de los Montana, no podía conciliar el sueño. Además de su padre y sus hermanos, no había conocido a un hombre como Lenin Volkov, le estaba dejando claro que había líneas que no debía de cruzar, pero quién era él en su vida para prohibirle nada.
Más tarde el CEO ruso se reunió con su amigo de la universidad, necesitaba beber un trago para calmar la rabia no lo dejaba desde que salió de la mansión Montana.
— ¿Qué es lo que te pasa? Estás de un humor negro, ¿Tan mal estuvo la cena con tus futuros suegros? — El hombre pasaba sus largos y delgados dedos por el vaso.
— La cena estuvo bien, mi madre y la señora Montana simpatizaron mucho. Mis cuñados no dejan de analizarme mientras cenabamos, a esos dos no se les pasa nada. Mi cuñada es un encanto, es solo tres años mayor que Domenica, una mujer muy bella y de carácter.
— Mm, ¿Estás diciendo que tú cuñada te ha deslumbrado? Todavía estás a tiempo de cancelar la boda y pedirle la mano de tu cuñada al demonio