Una inesperada visita del CEO posesivo.
Una hora más tarde, Sergey, ya sentía los brazos adormecidos de arrullar a Leo, además le dolía la espalda, ese niño si que era un hueso duro de roer, tenía sueño pero no caía.
(...)
Cuando a Domenica, el mayordomo le dió el recado de su esposo, ella se arregló y salió casa de sus padres con el chófer.
Se sentía renovada, había estado muy tensa con la aparición de Charles, y saber que quería llevársela, por ahora podía respirar tranquila.
Apenas llegó con sus padres, ellos le pregun