Al novio se le suelta la lengua.
El tono del apuesto CEO, se escuchaba celoso, cosa demasiado extraña en un hombre tan seguro de sí mismo, que lo tenía todo en la vida, que el mundo estaba prácticamente a sus pies.
— ¿Estás celoso, presidente Montana? Pensé que no había nada que te perturbara, eh.
— Cualquier cosa que tenga que ver con la mujer que amo me perturba, ¿Qué tiene eso de extraño? Pero no trates de evadir mi pregunta, necesito que se lo dejes claro a Lombardi, que ya deje de hacerse ilusiones contigo, porque