Anya
Chase… Orion… estaba de pie justo frente a mí, como una sombra oscura que había cobrado forma en el umbral de mi puerta. Su rostro era inescrutable, tallado en piedra, y sus ojos… fríos. Tan fríos que casi me erizaban la piel.
Me levanté de la silla tan rápido que esta raspó contra el suelo. El miedo me atravesó el pecho al recordar la amenaza de Kennedy de la noche anterior. Bajé la cabeza y susurré con voz temblorosa:
—Lo siento, señor. No era mi intención…
Él levantó una mano con brusqu