Anya
La boutique olía a ropa nueva y a un perfume fuerte que se pegaba a la nariz. Caminé rápido entre los percheros, rozando con las manos diferentes telas mientras el corazón me latía un poco demasiado rápido. No dejaba de pensar en Orion esperando en el coche. No quería que se quedara allí mucho tiempo. No quería parecer que me estaba aprovechando de su amabilidad.
Me había sorprendido de verdad cuando me entregó su tarjeta.
Así, sin más.
Tan calmado, tan natural.
Pero para mí significaba… n