Anya
Más tarde esa tarde, Jamie llegó a la mansión con los documentos. Lo recibí cerca de la puerta principal, con el sonido de sus pasos resonando suavemente por el amplio pasillo. Me entregó los archivos, gruesos y ordenados, con los bordes afilados contra mis palmas. Se sentían más pesados de lo que el papel debería pesar, como si llevaran el peso de la empresa… y de Orion… con ellos.
—¿Cómo está? —preguntó Jamie en voz baja, bajando la voz como si las paredes pudieran estar escuchando.
—Sig