Durante unos segundos, Helena simplemente se quedó mirando la pantalla del teléfono.
La fotografía ampliada seguía frente a ella, revelando con claridad algo que había permanecido oculto durante años.
El rostro de la tercera persona.
El rostro que tanto ella como Gabriel reconocieron de inmediato.
Ninguno de los dos habló.
Porque pronunciar aquel nombre en voz alta haría que todo fuera real.
Fue Gabriel quien rompió el silencio.
— Esto no tiene sentido.
Su voz salió baja.
Controlada.
Pero Helen