Durante varios segundos, Helena se quedó mirando a Gabriel.
La noticia parecía absurda.
Vanessa Morgan estaba detenida por el FBI, aislada del mundo exterior, y aun así había conseguido ponerse en contacto con él.
—¿Cómo consiguió un teléfono?
Gabriel guardó el móvil en el bolsillo.
—Esa fue exactamente la primera pregunta que le hice.
—¿Y?
—No respondió.
Helena suspiró.
Aquello parecía muy propio de Vanessa. Incluso tras las rejas, seguía controlando la información y revelando únicamente lo qu