Gabriel atravesó el área VIP sin mirar atrás.
Los inversionistas llamaron su nombre.
Alguien intentó detenerlo.
Pero no redujo el paso.
Algo estaba mal.
Muy mal.
Años asistiendo a eventos exclusivos le habían enseñado a reconocer las señales.
Y las señales que acababa de ver no le gustaban.
Ni un poco.
Mientras bajaba las escaleras, seguía observando a Helena.
Ella caminaba hacia el pasillo de los baños.
Pero no parecía estar bien.
Sus pasos eran lentos.
Inestables.
Como si estuviera luchando p