Adrián volvió a la ciudad sin anuncio previo. El viaje estaba en su agenda desde hacía semanas, marcado como cualquier otro compromiso: reuniones, firmas, una presentación breve ante socios antiguos. Nada personal. O eso se dijo.
La ciudad no había cambiado demasiado. Seguía teniendo el mismo ritmo impaciente, la misma mezcla de ruido y rutina. Aun así, caminar por esas calles le produjo una sensación distinta, como si cada esquina conservara una versión de él que ya no existía.
El primer día p