Angie
Ella consideró que se habría librado, y que nunca más volvería a salir con él, así que se relajó y consideró dormir hasta que se pudiera ir a casa.
—Tranquila, seré suave, e iremos con calma, te lo prometo. —Angelo sonrió.
—Tan lindo, muchas gracias. —Angie se acercó y lo besó en la mejilla, considerando que dejaría un límite, y así fue; se detuvieron, destendieron la cama para arroparse, luego se abrazaron para dormir.
—Que duermas, mi niña hermosa. —Él la besó en la frente mientras en s