Angie
Ella salió del lugar con el corazón agitado, dispuesta a marcharse. El aire de la discoteca le parecía más pesado que nunca, como si cada luz la empujara hacia la salida. Pero entonces sintió una mano firme en su hombro. Se volteó y lo vio: Angelo, con la rubia aún a su lado. La rabia le subió como un incendio.
—¿Así me reemplazas tan rápido? —dijo Angie, con voz quebrada.
—No, amor, escucha —respondió Angelo, con los ojos verdes brillando bajo las luces—. Fui a buscarte al baño de mujere