Angie
Salió del hotel con la cabeza agachada, como si el sol de la mañana le pesara más que la resaca. El aire frío le mordía la piel, y cada paso era un recordatorio de la noche que acababa de vivir. Angelo la abrazó y ella le recostó la cabeza sobre su pecho, sintiendo ese olor dulce que contrastaba con el cítrico del CEO. Al comparar, no pudo evitar que se le escapara un suspiro, intentando reordenar sus ideas y el resumen de lo que había sucedido, y apenas cruzó la puerta, escuchó una voz