DANIEL
—Listo, Danilo, yo me voy, y los dejo solitos; tengo que ir a trabajar; cualquier cosa, me avisa.
—No, espera, por favor, no me dejes.
—Fresco, que ya pagué la cuenta y te dejo con tu salvadora, la heroína Angie. —Daniel medio le roza la mano y sale corriendo.
—Ese Daniel, se ve buena gente y se ve que son buenos amigos, aunque hay algo que no me cuadra —Angie suspira antes de levantarse y fue a intentar saludar de beso a su amado.
—Por favor, no, no puedo, me duele la boca y todavía ten