Sheila
El aire de la oficina olía a perfume caro y a papeles recién impresos. Sheila, con su vestido ajustado y el bolso colgado del brazo, se acomodaba detrás del escritorio de Angela, la exesposa de Danilo. Oficialmente era su secretaria, pero en realidad era una sombra que se movía con astucia, fingiendo amistad mientras sus pensamientos giraban en torno a la caja fuerte que Danilo le había descrito.
Ángela entró con paso firme, tacones que resonaban como disparos en el piso de mármol.
—Shei