Nada más escuchar lo que Claudia me dijo, termine la llamada volviendo a entrar en el club, me acerque hasta donde estaba mi amiga Sandra, diciéndole al oído lo que pasaba en mi casa y con mi hija, enseguida se levantó del sillón marchandonos las dos del club.
— Llama a Mario, él es el único que puede saber algo por la puta de su esposa — me dijo Sandra
— Si le ha pedido el divorcio no creo que le digan mucho donde esta mi pequeña — le respondí
— Pues es su padre, que haga algo por su hija —