Ya vestida y con ayuda de mis amigas, nos marchamos de aquella habitación hacia la zona de los ascensores, subiendo a uno y bajando hasta la entrada del hospital, viendo enfrente de nosotras a Mario, apoyado en su coche, mientras me miraba sonriendo
— Hola cariño, vámonos a casa con nuestra hija — ,me dijo abriendo la puerta de su coche ayudandome a entrar en el
Una vez que llegamos a la casa, nada más entrar por la puerta, me fui al salon donde estaba Claudia con mi pequeña en sus brazos, me s