Cuando terminamos de hablar Mario y yo, nos levantamos del sofá, acercandonos hasta la cocina donde estaba Fiorella preparando la comida
— ¿Qué tal estás mi amor? — me pregunto Fiorella
— Bien, estando con Mario estoy estupendamente, menos mal que terminó el castigo, no sabía cómo eran las cárceles, pero no se lo aconsejo a nadie, es horrible — le respondí
— Me lo imagino mi niña, y todo por culpa de ese sinvergüenza de tu antiguo jefe ¿no? .-- pregunto
— Si, pero menos mal que hay un jefe nuev