Al día siguiente cuando desperté, sonreí al ver a Mario dormitando en el sillón que había al lado de mi cama, me levanté muy despacio de la cama ya que necesitaba ir al cuarto de baño con cierta urgencia, cuando salí del baño, me acerque hasta donde estaba él, acerque mis labios a los suyos dándole un suave beso diciéndole que le quería, cuando de pronto, puso sus manos en mi cintura sentandome encima suya
— Yo no te quiero te amo. me tienes loco Sofía — me dijo
— Y yo aun mas — le dije posando