Mariana salió de la empresa junto a Sofía. El viento de la tarde movía su cabello mientras ambas caminaban en silencio hacia la cafetería más cercana. La jornada había sido pesada, pero lo que pesaba aún más era el nudo de angustia que Mariana llevaba en el pecho.
Apenas llegaron, entraron al pequeño local de aroma a café recién molido. Cada una pidió un café para tomar ,mientras hablaban un rato, buscando un momento de calma y tregua para sus emociones.
—¿Qué pasó en la junta, Mariana? —pregun