Los hermanos Rodríguez estaban más que impresionados escuchando las palabras de su amigo.
Conocían a Katherina, pues asistieron a la boda de su amigo, sabían que era muy dulce y hermosa, que amaba con locura a ese CEO de hielo y malhumorado.
Pero nunca se habrían imaginado que ella tuviera esa profesión tan compleja.
— Liam, este hombre nos está tomando el pelo. Al parecer el abandono de su mujer lo volvió loco.
— ¿Qué están queriendo decir exactamente?
— Que estás desvariando, Rodrigo, ¿Qué más va a ser?
— Estoy perfectamente bien, carajo. No sé cómo pero lo que digo es verdad.
— Espera un momento Archival, si Rodrigo dice que es verdad lo que dice, entonces debemos creerle. Imagino el shock que fue para ti enterarte de que tú esposa en realidad es una médica.
— Por un momento pensé que estaba soñando o teniendo una pesadilla. Mi mujer a quien he estado buscando por meses apareció ante mi el día menos esperado y en el lugar que menos imaginé.
— Que hijo de puta es el destino. ¿Ahora que harás? Tienes que cortejarla, explicarle que fue lo que pasó, cómo fuiste engañado por esa persona mal intencionada que todavía no has podido encontrar, dile... Todas las noches que pasaste en vela por ella.
El presidente Rodríguez le aconseja a a su amigo.
— Dile que bajaste como cuatro kilos por no comer, que solo debías whisky día y noche. Que a duras penas te dabas una ducha...
— Archivald, nuestro amigo no puede perder su dignidad ante su esposa. Lo que tiene que hacer es hablarle de como se arrepiente de haber dudado de su lealtad y su cariño.
— Mmm... Bien, pero... ¿Entonces cuando la volverás a ver?
— Ella está aquí.
Se escuchó al CEO decir en voz baja.
— ¿Cómo dices? Katherina... ¿Está aquí? Esto es increíble, ¿Cómo la convenciste de venir? ¿Ya te ha perdonado?
Las preguntas llegaban una tras otra para el CEO.
— No, Archivald, ella todavía no me perdona. Pero la he traído conmigo para que descanse. El embarazo la tiene algo débil, eso sin contar la larga cirugía que le práctico al abuelo.
"¡¡Embarazo!!"
Los dos hombres corearon al mismo tiempo.
— Rodrigo, Si Katherina está embarazada... Eso quiere decir que tú primer heredero ya viene en camino.
Liam se alegraba por su amigo. Quien siguiera el legado de los Ivanov, era crucial y muy importante.
— ¡Embarazaste a tu esposa, eres un cabrón!
Rodrigo enarcó una ceja.
— Katherina es mi mujer, ¿Por qué embarazarla me hace un cabrón?
— ¡Porque la echaste de tu villa, la acusaste de serte infiel, la hiciste sufrir...!
— Basta, basta, ya entendí el mensaje, quien quiera que sea que me haya enviado esa carpeta logró engañarme, pero cuando lo descubra, lo voy a hacer pasar por el mismo infierno.
(...)
En ese momento los oídos de la clasista Sara, comenzaron a zumbar, esa mujer no tenía idea de lo que algún día se le vendría encima.
(...)
— Entonces Rodrigo... ¿Cómo fue que Katherina aceptó venir aquí contigo?
— Bueno... Ella seguía dormida, solo me tomé la libertad de traerla aquí. En este lugar estará bien, la cuidaré, la protegeré...
— ¿La secuestraste? Dilo ya, ¿La trajiste aquí sin su consentimiento?
— Por supuesto que no, Liam, estamos casados, ¿Cómo puede ser esto un secuestro? Además ella tiene a mi bebé en su barriga, a mi primer hijo, porque saben, es un varoncito, el médico me lo confirmó.
El hombre que siempre ocultaba perfectamente bien sus emociones, esta vez se escuchaba emocionad, bastante emocionado de hecho.
— Oh, no, voy a fingir que no escuché lo que acabas de decir. Cuando la policía investigue no quiero que me involucren en esto.
Liam apuntó con los índices hacia abajo.
— Carajo, te convertiste en un secuestrador, Rodrigo, debes... Debes dejar ir a Katherina, no la puedes retener aquí en contra de su voluntad.
— La convenceré, ella tiene que saber que la amo, que solo quiero cuidarlos.
Los hombres de traje se frotaron la barbilla, después se pasaron las manos por el cabello. Su amigo de verdad que estaba fuera de toda cordura.
Lo que los CEOS no vieron es que Katherina llegaba hasta la sala de estar a paso lento.
Ella solo vestía una camisa del padre de su hijo. Sus largas y torneadas piernas se podían apreciar, también su vientre abultado.
Así embarazada se veía muy linda, incluso adorable.
— Rodrigo... ¿Dime qué Estoy haciendo aquí? ¿De quién es este penthouse?
— Querida... Despertaste. ¿Tienes hambre, sed? Pide lo que quieras.
Entonces la mujer volteó a ver a los dos amigos de su marido. Ellos solían tener una buena relación en el pasado.
— Liam Rodríguez, Archivald Rodríguez, ¿Ustedes ayudaron a Rodrigo a qué me trajera aquí?