Los hermanos Rodríguez se quedaron viendo a la rubia. Su barriguita de embarazada les llamó mucho la atención.
— Si estás embarazada...
Archivald lo dijo en voz alta. Comprobaba que lo que había dicho su amigo era verdad.
— ¡Si, si estoy embarazada, pero no me cambien el tema, no debieron ayudar a Rodrigo a traerme aquí, no puedo creer que tu Liam, siendo tan serio, le sigas el juego a este hombre!
La doctora estaba muy enfadada.
— Cálmate Katherina, no es bueno para el bebé que te enfades así, pareces un erizo enfadado.
— ¿Un erizo? Pero que dices.
— Archivald, no llames erizo a mi esposa. — El CEO salió en defensa de su mujer.
— ¿Esposa? Aquí no hay ninguna esposa, nosotros ya estamos divorciados, Rodrigo. Yo misma me aseguré de enviarte los papeles del divorcio firmados.
— Si, eso... Tu firmaste pero yo no firmé. — Respondió el hombre a la enfadada doctora.
— ¿Qué demonios estás diciendo? Tenías prisa porque te firmara el divorcio, pero resulta que no firmaste, ¿Por qué? ¿A qué estás jugando? ¿Quién te crees que eres para hacer lo que se te venga en gana?
— No firmé, ya lo dije, ahora seguimos siendo esposos, lo que es perfecto porque estamos esperando un bebé.
— ¡Mi bebé es solo mío, este hijo no es tuyo, te estás equivocando Rodrigo Ivanov, tu no eres el padre!
Al CEO se le oscureció la mirada, estaba evidentemente furioso. No podía ni siquiera imaginar que ese bebé no fuera suyo, ni a su mujer en brazos de otro hombre.
— Querida, te recomiendo que no me hagas enfadar, ¿De quién va a ser el niño si no mío?
— Ese no es tu asunto, no te debo explicaciones, con quién yo salga a ti que te importa.
Conociendo el mal carácter de su amigo, los hermanos Rodríguez sabían que la situación estaba a punto de descontrolarse, así que decidieron que lo mejor era marcharse.
— Dejemos a los esposos solos, Archivald, me imagino que ellos tendrán cosas de las que hablar. Y por cierto, felicidades por su futuro bebé, que les traiga dicha y unión al matrimonio.
— ¿Cuál matrimonio? ¡Aquí no hay matrimonio, soy una mujer soltera!
— ¿Soltera? En tus sueños, sigues siendo la señora Ivanov, por lo tanto ese bebé también es mío.
— ¡Ya te dije que el niño no es tuyo! ¿Que no escuchas?
— ¿Si no es mio, entonces dime de quién es?
— !Yo... El niño es de Yuri, el doctor Romanov es el padre de mi hijo...!
En ese momento la puerta del penthouse se escuchó cerrándose, los hermanos Rodríguez, habían salido discretamente del lugar.
(...)
*"¿Escuchaste, Liam? Katherina dice que el bebé no es hijo de Rodrigo"
*"Eso es imposible, Katherina ama demasiado a Rodrigo, solamente está enfadas con él, y la verdad es que tiene muchas razones para estarlo"*
*"Algo me dice que no le sera tan fácil conseguir el perdón de su esposa a nuestro amigo"*
*"Bueno, solo puedo decir que recibío lo que se merecía; dado a lo que hizo en el pasado, realmente no merece ser un esposo, y mucho menos un padre. (...)
Dentro una tormenta estaba por desatarse.
— Dices que ese imbécil de Yuri es el padre del niño, ¿Eh?
— Si, si lo es, así que no te entrometas y déjanos en paz.
— Mm... Pues fíjate que no se va a poder, quiero a ese bebé y va a ser mío, ahora mismo soluciono el problema.
— Rodrigo, ¿Qué vas a hacer?
El hombre sacó su celular del bolsillo de su pantalón para llamar a su asistente.
— Igor, ¿Cómo está el abuelo?
— Su abuelo duerme profundamente en este momento, los especialistas no lo han descuidado ni por un solo momento.
— Bien, quiero que hagas un encargo especial para mí.
— Usted dirá, solo pídalo señor Ivanov.
— Quiero que lleves a mis mejores hombres al consultorio del doctor Romanov, y que lo maten.
— ¿Qué lo maten?
— Si, que lo maten, ¿En qué parte no me expliqué?
— Como ordene señor Ivanov, ¿Cómo quiere que lo maten?
— ¡Rodrigo, no te atrevas a terminar esa órden, Yuri no tiene la culpa de nuestros problemas, estás actuando de manera muy extrema!
El CEO cubrió la bocina con la mano y dijo.
— El doctor me estorba para quedarme con el bebé, por supuesto que lo voy a quitar de en medio. — Después volvió a la llamada e indicó. — No me importa como lo mates, a tiros a puñaladas o si lo arroja. a los tiburones, lo que quiero es que lo quiten de en medio.
— Entendido señor.
En ese instante, Katherina de repente guardó silencio, y su mirada se volvió gélida. Ella le dijo al CEO.
— No me imaginaba que siguas siendo tan inmaduro... no tienes ni idea de lo que es el amor. ¿De verdad crees que alguien como tú, alguien que secuestra, un asesino, es apto para ser un padre?
— Solamente peleo por lo que es mío, a la mujer que amo y a mi bebé.
— Si realmente me amas a mí y al bebé que espero, firma los papeles del divorcio de inmediato; eso es lo que haría un hombre maduro». Dicho esto, la mujer se alejó sin mirar atrás.