Una alianza para destruir a los Ivanov.
La noche había caído sobre Moscú.
Las luces del hospital iluminaban los largos pasillos mientras el doctor Yuri Romanov terminaba de revisar los últimos expedientes de sus pacientes.
Había sido una jornada agotadora, pero su mente estaba en otro lugar.
"En Katherina"
En la forma en que había sonreído aquella tarde.
Y, sobre todo, en la manera en que Rodrigo Ivanov la había mirado mientras compartían el almuerzo con el pequeño Alejandro.
Aquella mirada no era la de un hombre resignado.