Rivales y amores.
Después de todo lo ocurrido en el colegio, Rodrigo y Liam, decidieron que los muchachos necesitaban despejarse y borrar el mal sabor de boca.
— Por esta noche, se acabaron las investigaciones. — Declaró Rodrigo mientras conducía. —
Alejandro, sentado en el asiento trasero, sonrió.
— ¿Entonces podemos olvidarnos del colegio unas horas?
— Exactamente. Creemos que se merecen un descanso. Fueron muy valientes, hoy.
Eliester levantó una ceja.
— ¿Podemos elegir nosotros a dónde ir?
Lia