El invierno avanzaba lentamente sobre Moscú. Con él, también avanzaba el embarazo de Katherina.
Su vientre ya comenzaba a hacerse evidentemente más grande, los elegantes vestidos de maternidad que usaba para trabajar se le veían muy bien, y aunque seguía siendo una de las neurocirujanas más brillantes del hospital, Rodrigo insistía cada día en que no se excediera.
Aquella mañana, ambos salieron juntos del hospital juntos.
— Solo iremos un par de horas — Dijo Rodrigo mientras le abría la pue