Eliester y Alejandro son acusados.
El lunes por la mañana comenzó como cualquier otro día normal.
La mansión que el CEO Ivanov, había comparado para su familia, estaba llena de movimiento.
Los niños se preparaban para ir al colegio, mientras sus padres intentaban desayunar tranquilamente antes de enfrentarse a sus respectivas responsabilidades.
Eliester, ya convertido en un adolescente, bajó las escaleras con la mochila colgada de un solo hombro.
Era un jóven muy apuesto, tan parecido a su padre como era, nunca le falt