El hombre que amo aún está aquí.
La sobremesa transcurría con una tranquilidad poco habitual.
Hacia mucho tiempo que el CEO y la cirujana, no se sentían tan cómodos juntos.
Alejandro seguía sentado en su silla alta, entretenido golpeando suavemente una cucharita contra la bandeja mientras Rodrigo y Katherina conversaban con una naturalidad que hacía meses no compartían.
De pronto, el teléfono de Rodrigo vibró. Y al revise al remitente vió que era su amigo, así que respondió.
— Liam.
— Ya llegué al hospital.
Rodr