El arrepentimiento del CEO Ivanov.
Mientras observaba la espalda de Katherina, perderse detrás de la puerta, Rodrigo sentía que su corazón era incapaz de calmarse.
Durante los últimos meses la había estado buscando. Había utilizado todos sus recursos para rastrearla por todo el país, pero no había logrado encontrarla.
Quien diría que había estado casi en sus narices todo el tiempo.
Ya había investigado todo lo ocurrido en aquel entonces y conocía la verdad. Había sido todo un engaño, Katerina nunca le fue infiel con ese colega suyo, las fotos habían sido truqueadas para hacerle creer que su adorada esposa lo estaba traicionando.
El CEO quería pedirle perdón, pero alguien como él nunca había sabido cómo disculparse. Jamás se había disculpado con nadie y, en el pasado, había creído que jamás lo haría en toda su vida.
No esperaba descubrir que ella realmente había estado trabajando en el país durante esos meses, ni mucho menos que fuera la famosa “Doctora Milagrosa Angel"
— "Angel...” — Murmuró el protagonista al recordar aquel nombre. De repente comprendió que, por supuesto, ese tenía que ser el seudónimo de ella.
Recordó un día, cuando todavía no estaban casados y se encontraban profundamente enamorados. Estaban viendo una película juntos en el sofá cuando ella le dijo de repente:
“Si pudiera convertirme en algo más que un simple humano, me gustaría ser un Angel”.
Él la abrazó con fuerza, aspirando el aroma de su cabello y de su piel, y le preguntó:
“¿Por qué?”. Ella respondió:
“Porque si me convierto en angel podré cuidarte noche y día, seguir tus pasos y protegerte del peligro que te encuentres en tu andar"
Al escuchar esas palabras, él la besó y dijo:
¿Qué tonterías estás diciendo? Eres tú quien estará protegido, no yo. Yo te protejo y te lo aseguro, mientras yo esté contigo, nunca serás lastimada.
En aquel momento ella sonrió con felicidad y se veía completamente dichosa.
Adentro Katherina hablaba con el señor Ivanov. El la reconoció de inmediato. La había aprobado cuando se casó con Rodrigo, su experiencia en la vida le decía que era una buena chica, más no esperaba que fuera ella esa doctora prodigio que había venido a buscar.
— Pero... Kate... Te hemos buscado por cielo y tierra, como desesperados. ¿Dónde habías estado?
— Yo... Justo aquí, señor Ivanov, veo que... Su condición es delicada, usted necesita una cirugía de emergencia. Si esperamos más tiempo va a ser demasiado tarde.
— Por eso estoy aquí, estoy esperando a la neurocirujano para que me realice la operación.
— Bueno, pues... Heme aquí, abuelo, yo soy esa cirujana que te va a operar y te va a dejar como nuevo.
— ¿Tú...?
— ¿Qué tengo de malo?
Katherina enarcó una ceja.
El abuelo no tuvo más remedio que dejar escapar el aire.
— Ya decía yo que no eras una jóven común. Eres extraordinaria, pero el idiota de mi nieto no lo pudo ver en ese momento crucial.
— Eso ya es pasado abuelo. Hoy ya estoy lejos de la mansión Ivanov, tengo una vida, y a decir verdad no me va tan mal.
— Jovencita, ¿Creés que estoy ciego? Mírate, estás en cinta, ¡Oh por dios, me vas a dar a mi primer bisnieto! Esto tiene que saberlo Rodrigo.
— Abuelo, preferiría que no habláramos de mi por ahora, tu estás delicado. Necesito internarte de inmediato. Y más tardar en una hora entrar a quirófano.
— Ahhh. — El antiguo cabeza de familia Ivanov, dejó escapar el aire. — Está bien, pero esta conversación quedará pendiente.
— Bien, Pero ahora solo concentrece en estar bien.
Su abuelo y su ex mujer salieron del consultorio más rápido de lo que el CEO esperaba. Se le veía molesto porque lo dejaron afuera.
— ¿Qué está pasando? Ponganme al tanto. — Pidió el hombre con autoridad.
Kate conocía muy bien el temperamento del magnate, pero esta vez estaban en su territorio.
El señor Ivanov necesita una cirugía inmediata, el ya ha firmado su ingreso, ahora mismo lo llevo a preparar.
— Espera, ¿Tú... lo operarás? Es muy arriesgado, tu eres muy jóven, ¿Qué pasa si algo sale mal?
— Se habrá hecho todo lo posible para salvarme la vida. — Respondió el abuelo. — Tenemos prisa nieto, así que si no vas a acompañarme a los preoperatorios, entonces Haste a un lado para pasar.
Rodrigo se hizo a un lado para dejarlos pasar. Más sin embargo acompañó a su abuelo en todo momento antes de que entrara al quirófano.
Todo fue tan rápido que no tuvo tiempo de asimilar ver a su bella esposa vistiendose de azul, y ponerse un gorro de tela en la cabeza que le cubría el cabello.
Pronto los vió perderse detrás de las puertas de los quirófanos, y no tuvo más remedio que esperar afuera.
Había sido su abuelo quien lo había criado y educado. Quien le había enseñado todo lo que sabía respecto a los negocios, Aníbal Ivanov era muy importante para él.
Pronto adentro Katherina abrió el cerebro de Aníbal para retirar un coágulo que le estaba haciendo perder la vista y los movimientos del lado derecho.
La embarazada trabajaba concentrada totalmente en el bisabuelo de su bebé. Le tenía mucho cariño porque había sido prácticamente el único en la familia de su ex esposo que la había acogido y tratado bien.
(...)
Afuera Rodrigo caminaba de un lado a otro, incluso había encendido un cigarrillo para calmarse, cuando su madre lo sacó de sus pensamientos.
— “¡Hijo! ¿Cómo está tu abuelo?”
La voz de la madre del protagonista lo sacó de sus recuerdos.
El apuesto CEO miró el reloj y se dió cuenta de que la cirugía ya llevaba cinco horas.
Justo cuando iba a responder a su madre, la puerta del quirófano se abrió y Katherina salió. En el momento en que se quitó la mascarilla y mostró su rostro bello pero cansado, la madre del jóven magnate la reconoció.
— “¡Eres tú! ¡Maldita mujer! ¿Qué haces aquí? ¿Por qué sigues apareciendo una y otra vez en nuestras vidas?”
La cirujana soltó una risa fría que extrañó a la mujer.
Ya no era aquella mujer débil que todos consideraban una esposa afortunada que había entrado en una familia rica gracias a la suerte y al encanto.
— "Será mejor que entienda algo, señora Ivanov. Soy la única persona en el mundo capaz de salvar la vida del señor Ivanov. Si no me respeta, piense en las consecuencias para él. Si vuelve a faltarme al respeto una sola vez más, dejaré de tratarlo inmediatamente".
La mujer de sociedad la miró con incredulidad. Ella nunca antes le había hablado de esa forma.
— ¿Y de qué estás tan orgullosa? ¿Qué pretendes? ¿No eres simplemente la mujerzuela que mi hijo abandonó?
Al escuchar aquello, la protagonista se dió la vuelta para marcharse. “
— Muy bien. Se lo advertí, entonces, a partir de ahora, no seguiré tratando a este paciente.
Pero antes de que pudiera alejarse demasiado, se escuchó la voz del dominante y autoritaria de Rodrigo, reprendiendo a su madre a gritos:
— ¡Madre! ¿De verdad quieres que el abuelo siga vivo o no? ¡Ella, te guste o no, es la Doctora Milagrosa Angel! ¡Es la única persona en el mundo capaz de curar al abuelo, y no voy a perder esta preciada oportunidad por ti! ¡Así que te disculpas con Katherina ya mismo!