"No lamento nada "dijo, con un tono cortante que no convenció a nadie, ni siquiera a él mismo.
Liam lo miró fijamente, cruzando los brazos sobre el pecho."Deja de engañarte, Brith. Sabes que estoy diciendo la verdad."
Por un momento, Brith no dijo nada. Sus ojos estaban fijos en el suelo, y su respiración seguía siendo pesada. Finalmente, levantó la mirada, y su expresión cambió ligeramente. La rabia seguía ahí, pero ahora había algo más: una sombra de vulnerabilidad, una grieta en la armadura