69. SOLDADO EN LA PRÓXIMA GUERRA
Sophia no tenía por qué despedirse de él con un abrazo y mucho menos dejarlo entrar a su cuarto. No es su hermano, ni siquiera su amigo gay para permitirle acercarse así. La furia corre por mis venas, ya duras penas puedo contener las ganas de destrozarlo y causar un problema mayúsculo.
—Más vale que sea importante lo que tienes que decir —digo mirándolo con odio.
El maldito está sentado a mi lado en la barra del bar y apura un trago de su cerveza, mientras la mía permanece intacta sobre la oscu