Nunca había deseado una relación seria. Siempre había tenido mujeres en mi cama, mujeres que se entregaban a mis fantasías sin reparos, pero ninguna había despertado en mí más que simple deseo. Hasta hace poco, mi vida estaba perfectamente ordenada. Las reglas que me había impuesto eran claras… hasta que apareció Sophía. Desde entonces, las certezas se desmoronaron una a una. Quizás sea la insistencia del abuelo, que me anima a formar una familia; Tal vez la felicidad radiante de Alexander con I
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Este capítulo debe empatar con el 77 de ADICTA A SUS BESOS, historia completa y disponible en esta plataforma.