42. FINIQUITANDO PARA EL VIAJE
Dormir no fue tan sencillo como había imaginado. A pesar del cansancio, di vueltas en la cama mientras el silencio me ensordecía y el frío parecía instalarse en cada rincón. Cuando por fin el sueño comenzó a envolverme, la llamada de Noah me arrancó la poca paz que había logrado reunir.
Por diferentes razones, nunca se me facilitó hacer amistades; aun así, Noah siempre estuvo ahí. Él fue mi constante. Desde que mamá y papá se dieron un tiempo, pasando por mi primer desamor, hasta cuando apareci