Isabella.
Mis ojos están más grandes que mi boca... bueno, es solo un decir. Pero esta mansión… es el doble, no, el triple de grande que la de mi familia. Al llegar, conté al menos diez guardias en la entrada y otros diez más repartidos en el interior. Sin mencionar a los empleados que, desde que puse un pie dentro, caminaban como hormigas bien organizadas. Iba acompañada de mi nana y al acercarnos a la enorme puerta de hierro forjado, esta se abrió lentamente como en una película de reyes y ca