CAPÍTULO 28

—Mi señora, un gusto verla de nuevo. —El guardia abre las altas y anchas puertas dobles.

Lo observo por un momento, creo que me agrada el señor regordete.

—Muchas gracias, Eddie. —Le sonrío levemente.

Él me mira como si yo fuera un fenómeno por saber su nombre sin él haberlo dicho. Sin embargo, me llevo una gran sorpresa al poner mis pies afuera del palacio. Me pregunto cómo es posible que los terrenos y afueras de este lugar que eran bastante áridos y con vegetación extensa, ahora estén rodead
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Julietta Hilda Lagos OlivosCómo? No se supone q ya le había dicho que eran almas gemelas
Escanea el código para leer en la APP