Me quedo casi de piedra al escuchar aquellas tiernas palabras y tono de voz divertido, muy propio de una mujer enamorada. Noto que Nicolae se tensa, de repente empuña las manos y desvía la mirada.
—Nic... —Asiento despacio, como analizando el apodo y a la vez sintiendo en mi interior la ira crecer—. Pensé que tú y yo teníamos un trato.
Siento dolor en mi corazón, no es que me haga sentir terrible, pero sí traicionada. ¿Y si solo aparentó ser bueno para conseguir ser rey y se aprovechó de las ci