38. UNA NUEVA ESPERANZA
Una rubia se bajo de un avión privado, en compañía de un hombre elegante y hermoso. No era cualquier mujer, sus ojos claros, su porte, su elegancia, su andar. Era claro que era una mujer con mucho dinero, poder, pero sobre todo inteligente.
Las personas se le quedaban mirando, como hipnotizados por su andar, por la firmeza de sus pasos y por el hombre que veía escoltándola, era llamativo, atractivo, sensual.
—¿Por qué volver ahora? Justo cuando...
—Cuando tenías a Kikky en tus manos.
—Sí, me