34. LA NOCHE DE ANOCHE
—¿Qué haces? —la voz de Alicia era un susurro lleno de miedo.
Mathew la había tomado de la mano y tiraba de ella con fuerza mientras la llevaba a un lugar oscuro.
—Ali, eres mía y no puedo evitar lo que siento.
—Mathew, yo...
Pero sus palabras fueron cortadas por el sonido de un auto que llegaba a ellos con las luces apagadas.
La puerta se abría al mismo tiempo que el pánico llenaba el pecho de Alicia, era su fin, solo pensaba en su pequeño hijo y lo que el padre de Mathew podría hacerles al v