Los señores Villalba llegan a Rusia.
El Jeque no quería compartir los senos de su esposa ni siquiera con sus hijos, los amaba, si, y podía comprarle toda la fórmula del mundo, pero es que a él le gustaba mucho jugar en ese par de senos regordetos.
Más tarde como dijo, llevó a los gemelos a la habitación con su esposa, a ella la leche comenzó a bajarle, así que se los pegó al seno y ambos niños comieron.
Para la poca suerte del Jeque, a los gemelos les gustó mucho la leche tibia de su bella madre, ellos estaban encantados y