Los celos del Jeque.
Para todos fue una sorpresa que el hombre egipcio apareciera ante ellos.
Monserrat se llevó la mano al pecho, su esposo le había dado un gran susto.
El ruso solo observaba al árabe con la mirada entrecerrada.
Pero el niño.
— Jeque Ali, ¿Usted es mago? ¿Cómo se apareció así, bom? — El niño hacia señales de magia con sus manitas.
— ¿Mago? Lo que es, es un acosador posesivo que tiene vigilada a Monse.
— ¿Y que pasa si la tengo vigilada, ruso? Tengo que cuidar de ella y de su seguri