El Jeque interrumpe la cita.
En medio de la noche, y burlando la seguridad, Sergey había visitado a Monserrat en el hospital, solo quería saber cómo se encontraba, había estado preocupado por ella desde que la hirieron.
Solo que no pudo hablarle, la ojiazul estaba dormida, solo se aseguró de que estaba bien y se marchó.
En su coche, el Jeque y su asistente esperaban muy cerca de la salida del hospital a que la señora Ali saliera, ella se veía tan hermosa y elegante que el apuesto ojiverde sintió que el corazón se le