La reconciliación de los esposos.
La bella ojiazul se quedó profundamente dormida en los brazos de su esposo, él la observó por mucho tiempo, acarició sus cabellos hasta que se quedó dormido.
Afuera el agente ruso estaba queriendo entrar a la habitación, está vez no venia solo, hombres de su confianza lo acompañaban, no le iba a volver a pasar que lo sacaran hasta la puerta del exclusivo hotel.
— !Apartense, quiero entrar a ver a Monserrat! ¿Por qué están ustedes obstruyendo mi paso? !Ese Jeque no va a abusar de su poder