El poder del Jeque.
Esa noche los esposos fueron a la cama con un poco más de esperanza, el Jeque esperando un importante paquete, y Monserrat con un contrato millonario en las manos.
Justo Monse estaba desayunando cuando fue interrumpida por unos toquidos. Se levantó a abrir la puerta, entonces ahí estaba su agente.
— ¡Ya estoy aquí querida, apenas puedo creer que estés aquí en Rusia, la cena de gala será está misma noche, te contrató la marca más importante del evento de caridad, y solo los más adinerados