Mundo de ficçãoIniciar sessãoIMPERIO.
Había esperado alrededor de un cuarto de hora para ser atendida por los representantes de Fátima. Y tres horas más, mientras los dueños revisaban el trabajo meticulosamente. Estaba nerviosa, quería ponerme de pie y caminar de un lado a otro, pero me obligué a permanecer sentada, a la espera del resultado final. Apenas la señora Camila atravesó las puertas de la oficina, supe que eran buenas noticias.
—Felicidades, señora Imperio, sus di







